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El viático cordero

El viático cordero

  • ISBN: 9783937734170
  • Editorial: Edition Reichenberger
  • Lugar de la edición: Kassel. Alemania
  • Colección: Autos sacramentales Completos de Calderón
  • Encuadernación: Cartoné
  • Medidas: 24 cm
  • Nº Pág.: 245
  • Idiomas: Español

Papel: Cartoné
48,00 €
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Resumen

El primer carro ha de ser una columna que embebida en el primer cuerpo se eleva a su tiempo, teniendo por remate sobre su capitel una nube; esta se ha de abrir cayendo las hojas de manera que hagan una arandela como de taza de fuente, y verse dentro de ella una mujer, la cual sobre otra elevación ha de subir hasta descubrir toda ella. Ha de dar vuelta en redondo y cubrirse a su tiempo. La pintura deste carro ha de ser un peñasco áspero y el color de la nube son sombras oscuras, pero no por eso dejen de tener hermosura. El segundo carro ha de ser una fachada de fábrica; esta ha de caer toda sobre una escalera de fábrica también, que ha de estar fija en el corredorcillo de la representación con sus puertas a los lados, de manera que hagan perspectiva a lo despegado del carro. La fachada que ha de caer sobre este descanso ha de traer fija una mesa del tamaño bastante para dejar a uno y otro lado lugar a los que coman en ella; ha de venir adornada de manteles que lleguen al suelo, y en ella clavados platos, candeleros y luces y demás adornos de mesa. Los tres platos de enmedio han de ser: dos con lechugas, y uno, mayor, con un cordero, que parezca que está asado, y en algunas partes unos panecillos naturales que puedan partirse y comer de ellos. Esto se ve a la primera vez que se abre, y a la segunda se ha de ver la mesa con un peñasco encima, y sobre leña un cordero como los pintan en los sacrificios, y por elevación detrás dél ha de salir un niño en una cruz. El tercer carro ha de ser una fábrica como la del segundo, con diferencia a que no caiga su fachada sobre escalera, sino sobre columnas o pilastras. Lo que se ha de ver en ella ha de ser otra mesa de altar con su araceli de serafines y más adornos de gloria que puedan imitarse. Debajo de este araceli ha de haber un cáliz con su hostia grande. Ha de ser recortado, porque por detrás dél pueda salir también en otra elevación un niño, y adviértase que este carro no se abre más que una vez, y que él y el que le respon

Edición crítica de Juan Manuel Escudero.

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