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El Real Cuerpo de Artillería de Marina en el siglo XVIII

El Real Cuerpo de Artillería de Marina en el siglo XVIII
(1717-1800)

  • ISBN: 9788491485308
  • Editorial: Editorial Dykinson
  • Lugar de la edición: Madrid. España
  • Colección: Historia del Derecho y de las Instituciones
  • Encuadernación: Rústica
  • Medidas: 24 cm
  • Nº Pág.: 230
  • Idiomas: Español

Papel: Rústica
22,00 €
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Resumen

El Real Cuerpo de Artillería de Marina tiene su origen en el espíritu y afán reformador que los Borbones introdujeron en España en todos los ámbitos de la Administración, incluido el militar. Además del Ejército, la Marina española experimentó una profunda renovación y transformación gracias al impulso de ministros como Andrés de Pez, José Patiño, el marqués de la Ensenada o Julián de Arriaga, entre otros. Precisamente la labor conjunta de los dos primeros dio lugar a la creación de varios de los Cuerpos hoy todavía existentes en la orgánica de nuestra Marina de Guerra: Cuerpo General, Cuerpo Administrativo, los Batallones de Marina o las Brigadas de Artillería de Marina.
Estas últimas fueron constituidas por primera vez en 1717, sufriendo en las primeras décadas de funcionamiento diversos problemas, derivados fundamentalmente de la falta de fondos monetarios, que lastraron de manera importante su desarrollo. Pero tras la aprobación de las Ordenanzas Generales de la Armada Naval de 1748, base legal fundamental para su adelanto, y ya en el último tercio del siglo con Francisco Javier Rovira al frente del Real Cuerpo en calidad de comisario general del mismo, su progreso fue notable en todos los aspectos: número de Brigadas, uniformidad, sueldos, etc. Así lo muestran las diferentes revistas a las que eran sometidas las Brigadas con periodicidad casi anual. A ello contribuyó, además, la excelente formación teórica y práctica que adquirieron artilleros y bombarderos de Marina en las nuevas Escuelas creadas en los tres Departamentos (Cádiz, Cartagena y Ferrol), así como la erección de la figura y empleo de los Ayudantes Jóvenes, a modo de savia nueva para las Brigadas.
De esta forma, a principios del siglo XIX, el Real Cuerpo de Artillería de Marina estaba situado al mismo nivel que otros, por ejemplo los Batallones de Infantería de Marina, que habían recibido, al menos en el momento de su creación, una mayor atención y recursos por parte de los monarcas españoles.

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